miércoles, 27 de febrero de 2013

Mis opiniones

Benedicto se va mañana.

Bomba en Siria

Políticos corruptos



Mis cuentos

- José!!, grita el jefe de sección; acaso no sabe que esta prohibido beber durante el trabajo. - José: No se preocupe jefe, no estoy trabajando.

- Pepe, Pepe, en veinticinco años de casados nunca me has comprado nada. - Es que vendes algo

¿Cuál es la diferencia entre un motor y un inodoro? En que en el motor tu te sientas para correr, y en el inodoro tu corres para sentarte.

Mis costuras


Vendo estos calzones, me quedan muy pequeños y están cagados $100.oo, son únicos




Vendo este vestido sin la vieja, sirve como vestido de novia. US$ 500.oo

Mis pinturas


Vendo este gran cuadro que lo pinté con los pies US$5.000.oo



Este es un original Van Gohg, lo vendo barato, necesito viajar a Miami US$2.000.oo

Mis poemas


Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.

Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.

Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.


Lee todo en: Los amorosos - Poemas de Jaime Sabines http://www.poemas-del-alma.com/los-amorosos.htm#ixzz2M8HYZccN

Hoja de vida

Yo soy chato y regordeto y bajito pero no dejo de ser simpático. Todas ellas se mueren por mi.